El perfil

Alberto Ginés tiene un plan

Alberto Ginés tiene un plan: ser un buen escalador. Y ser feliz mientras lo hace. Aunque el plan sea claro, siempre surgen problemas que resolvers, y en esas está, viendo como todo aquello que ha preparado no acostumbra a salir com él espera. Por ejemplo, en sus planes y los de David Macià, su entrenador desde los 13 años, no estaba el de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio. Y sin embargo, allí están: el primer escalador en conseguirlo, estrenando modalidad en una cita olímpica.

La idea inicial no era esta porque Alberto solo tiene 18 años. Aunque soñaban con conseguir la plaza olímpica habían visualizado un objetivo a largo plazo, los Juegos de París en 2024. Adaptarse y cambiar los planes; allí radica el aprendizaje. Un poco por voluntad y otro tanto por obligación, Alberto se ha convertido en un genio de la resolución de problemas, empeñado en demostrarle al mundo que los planes pueden cambiarse y que todo lo que uno presupone sobre él puede cambiar.

Foto: Joan Herbera

Después de aquel mecherazo que supuso la clasificación para los Juegos, y después del torbellino mediático y personal que representó, Alberto y David se sentaron a pensar un “y ahora qué”. Pues nada, nuevo plan: vamos a entrenar, entrenar y entrenar para llegar en las mejores condiciones posibles. Y entretanto, vamos a intentar mejorar estas tres disciplinas que se disputarán en Tokio. Somos fuertes, tenemos técnica y somos especialistas en dificultad, pero en velocidad y en bloque… Allí hay mucha mejora, sobre todo en velocidad. Y aunque ninguno de los dos eran expertos en esa disciplina hicieron eso que hacemos todos los mortales: buscarlo en Google. Después de ver muchos vídeos en Youtube tejieron un nuevo plan, en el que han estado trabajando en los últimos meses y donde Alberto ha conseguido rebajar una y otra vez su marca personal. En boulder también han estado intentando mejorar la parte de equilibrio así como la visualización y resolución de los problemas que presentan estas piezas de colores.

ALBERTO SE TOMA LOS JUEGOS COMO UN ESCALÓN MÁS EN SU CARRERA. UN LUGAR INCREÍBLE DONDE COGER EXPERIENCIA, CONSCIENTE QUE LE QUEDA MUCHO POR DELANTE. MUCHAS HORAS DE ENTRENO, MUCHOS VIAJES Y COMPETICIONES

En esas estaban David y Alberto a principios de 2020, trazando las nuevas líneas de ese plan que debía llevarlos a los Juegos en las mejores condiciones posibles. Claro que ellos no contaban con algo inesperado: una pandemia mundial. Confinado en casa, Alberto hacía dominadas en el pasillo de la casa familiar de Cáceres para intentar no perder la forma física. Acostumbrado a moverse, ese encierro se le hizo eterno, pero le ayudó a asimilar todo lo que había pasado los meses anteriores y a disfrutar de tiempo con su familia, con quien no había convivido en los dos años que llevaba becado en el CAR de Sant Cugat. Durante esa pandemia Mavi, la madre de Alberto, auxiliar de enfermería en un hospital de la capital, luchó en primera línea contra el Covid. La generosidad y voluntad de hierro que demostró son algunos de los valores que le había transmitido a Alberto desde pequeño. Eso, y la afición por la escalada, compartida con el padre, que llevó a Alberto y a su hermana a entrenar por primera vez con 3 años. Sin paredes ni zonas de escalada cercanas, el plan de la familia Ginés incluyó muchos kilómetros cada fin de semana recorriendo distintas zonas de escalada para que los niños se contagiaran de esa pasión y esa tozudez para demostrar que aun siendo de Extremadura, cualquiera que se lo proponga puede escalar.

Foto: Joan Herbera

Después del paréntesis de la pandemia, hubo que trazar una nueva estrategia. Aunque parecía que lo peor había pasado, había muchas cosas con las que lidiar. Cosas simples como cambiar el magnesio en polvo por el líquido, que contiene alcohol y desinfecta las presas. Cosas un poco más complicadas como no poder disputar casi ninguna competición por anulaciones constantes o la falta de escaladores de nivel por las restricciones de viajes. Y cosas todavía más complicadas como intentar entrenar con instalaciones que cierran cada dos por tres o que limitan el aforo. Y entre todas ellas, se cayó la piedra angular de su preparación; los viajes a rocódromos alrededor de Europa, que cuentan con instalaciones equipadas para la competición de élite. En cambio, Alberto tuvo que entrenar en rocódromos comerciales en España; sin equipamiento específico, pagando la entrada y lejos de la preparación milimétrica y profesionalizada que tienen otros deportistas olímpicos. Para entendernos: es como si Michael Phelps tuviera que entrenar en la piscina de un hotel.

A pesar de todas estas dificultades y algunas más como tener que lidiar con una operación de menisco y de haber pasado el Coronavirus, el plan de Alberto sigue adelante. Esa montaña rusa que parece ser esta pandemia lleva a Alberto bien agarrado en la vagoneta. Porque a pesar de estas complicaciones tan aparentes, hay también una capa que va por debajo, por dentro, y es la de adaptarse a una nueva realidad; esa en la que de la noche a la mañana uno se convierte en un deportista profesional. Hay que enseñarle al coco, en tiempo récord, que ahora hay que centrarse y competir contra aquellos que siempre han sido tus ídolos. Hay que saber convivir con la fama, domar un ego que medios y aficionados realzan por redes sociales y hacer de la afición, una profesión. Y eso sin perder el foco. Pasar de ser un adolescente tímido y tranquilo a quien le gusta jugar a videojuegos con sus amigos a convertirse en uno de los 30 jóvenes con mayor proyección elegidos por la revista Forbes.

Foto: Joan Herbera

A pesar de luchar contra viento y marea, el plan de este joven fibroso, tímido y con un sentido del humor fino sigue claro. Se toma los Juegos como un escalón más en su carrera. Un lugar increíble donde coger experiencia, consciente de que le queda mucho por delante, muchas horas de entreno, muchos viajes y muchas competiciones. Sin supersticiones ni rituales, afronta cada reto concentrado y visualizando lo que hay que hacer. Rodeado de un equipo en quien confía y que le conoce desde que era ese chaval extremeño de pelo rizado y negrísimo que decía que quería ser escalador. Esperando crecer deportivamente y con instalaciones mejoradas y más cerca de su casa. Con esa ambición de hacer grandes cosas pero con la humildad y serenidad que le ha transmitido la familia. Al final de eso va la escalada; de resolver problemas lo más rápido posible, y luchando contra la gravedad para no caerte. En eso, como en la vida, Alberto es un maestro.

Si queréis escuchar el plan de Alberto Ginés en audio, lo podéis hacer en nuestro podcast de Spotify:

Si queréis ver el quizz de tres minutos para conocer el lado más personal de Alberto, lo podéis hacer en nuestro canal de Youtube:

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